La oferta de actividades extraescolares no deja de aumentar, y lo más pequeños tienen agendas cada vez más apretadas. ¿Dónde está el equilibrio? Lo que todos tenemos claro es que los videojuegos no pueden ser la alternativa.

Sin lugar a dudas, las actividades extraescolares tienen muchos beneficios tanto físicos como mentales. Una actividad física regular es un gran apoyo en el desarrollo de cualquier niña o niño. Amplía sus horizontes de intereses, se enfrentan así a nuevos retos, se relaciona con compañeros que no conoce, y en un contexto diferente.

Son muchas las herramientas que se adquieren, pero, además, ayudará al alumno a concentrarse en sus quehaceres diarios, así como a dormir mejor, una cuestión fundamental para un bien rendimiento escolar.

Diversión:

Otro aspecto tremendamente positivo es cómo una actividad semanal, rutinaria podría decirse, una obligación en determinados casos, se convierte en diversión, en disfrute, en un placer para el alumno. Ya optemos por patinaje, rugby, kárate, baile, o cualquier otra actividad, las satisfacciones son las mismas, el interés por una materia va en aumento conforme más profundizas en ella.

Monitorización:

Por último, la monitorización de actividades establece la diferencia principal con “bajar a la plaza con los amigos” (aunque esta práctica quizás hoy en día no sea la más extendida). Las actividades extraescolares persiguen objetivos, marcan metas que niños y niñas tendrán que ir superando. El desarrollo de la creatividad y de las capacidades expresivas es fundamental en baile; el trabajo en equipo y el esfuerzo es clave en rugby; la concentración parte intrínseca del kárate; el equilibrio y la confianza es clave en patinaje. El monitor marca la pauta, señala el camino para que los alumnos lo recorran, y son muchos los que lo quieren hacer a toda velocidad; eso nos llena de satisfacción.

Beneficios:

  1. Trabajo en equipo: al ir a una actividad extraescolar con más niños y formar un grupo, el niño aprenderá a trabajar en equipo, asumir pautas de trabajo, el respeto a los compañeros y la tolerancia.
  2. Sociabilización: hacen nuevos amigos y aprenden a sociabilizarse con otros niños.
  3. Los ayuda a ser organizados: al hacer deporte, el niño está aprendiendo disciplina. Además, al tener menos tiempo para hacer los deberes, tendrán que organizarse mejor y no perder tiempo.
  4. Desarrollo de habilidades: El pequeño descubrirá nuevas habilidades, que le servirán para un futuro.
  5. Salud física y mental: Después de clase, realizar ejercicio beneficia al rendimiento del niño, así como a su desarrollo físico.
  6. Alternativa al ocio nocivo: Al tener actividades extraescolares como Kárate, baile, patinaje o rugby, el niño no estará jugando con el móvil o pegado a una pantalla de ordenador.